El crecimiento del populismo de derecha en Estados Unidos y Europa es uno de los fenómenos políticos más relevantes del siglo XXI. La reciente entrevista a Steve Bannon y otros análisis sobre el impacto de la retórica de Donald Trump muestran las claves de este fenómeno. Pero, ¿por qué estos movimientos han logrado captar tanto apoyo?
Del conservadurismo tradicional al populismo de derecha
El ascenso de Donald Trump en 2016 marcó un cambio en la política estadounidense. Su discurso no se basó en los valores clásicos del conservadurismo republicano, como el libre mercado o el intervencionismo global, sino en una narrativa populista que apelaba a la identidad nacional, la desconfianza hacia las élites y el rechazo a la inmigración. La polarización afectiva, donde la política se convierte en un enfrentamiento de identidades en lugar de una discusión ideológica, se convirtió en el eje de su estrategia.
Trump capitalizó el malestar de una clase media empobrecida, presentándose como el defensor de los «americanos olvidados» frente a las élites progresistas y los inmigrantes. Como se destacó en la entrevista con Bannon, el movimiento MAGA transformó el Partido Republicano en un espacio donde la confrontación con enemigos internos y externos es el motor principal.
El paralelismo con Europa: una derecha en auge
Si bien Estados Unidos y Europa tienen sistemas políticos y estructuras sociales diferentes, el auge del populismo de derecha en ambos contextos comparte ciertos patrones. En el continente europeo, partidos como la Agrupación Nacional en Francia, Vox en España o Ley y Justicia en Polonia han sabido adaptar los discursos populistas a sus propias realidades nacionales.
Estos movimientos han aprovechado la inseguridad económica y cultural de sectores que sienten que han perdido protagonismo en sus países. En muchos casos, el populismo de derecha ha logrado presentarse como la única alternativa viable frente a unas izquierdas fragmentadas y unos partidos tradicionales percibidos como cómplices de la globalización y la burocracia internacional.
Factores que explican su crecimiento
1. Crisis económica y precarización de la clase media
La globalización ha generado una gran brecha entre las ciudades cosmopolitas y las regiones rurales o industriales en declive. En Estados Unidos, el «doble estrangulamiento» de la clase media ha permitido a Trump construir una narrativa de lucha contra las élites culturales y contra la inmigración. En Europa, la crisis de 2008 y el estancamiento económico han servido para reforzar discursos de proteccionismo y cierre de fronteras.
2. Identidad y cultura como campos de batalla
La «nueva derecha» ha logrado convertir el debate político en una batalla cultural. La retórica antiinmigración, la defensa de valores tradicionales y la crítica al multiculturalismo han sido clave en la consolidación de estos movimientos. La entrevista con Bannon revela cómo estas estrategias buscan crear un «nosotros contra ellos» que refuerza el apoyo de sus bases.
3. Desconfianza hacia las instituciones y las élites
Tanto en EE.UU. como en Europa, las instituciones democráticas son vistas con creciente escepticismo. Los movimientos de derecha se han aprovechado del desprestigio de los medios de comunicación, los partidos tradicionales y las organizaciones internacionales, promoviendo un discurso de «resistencia» frente al establishment.
4. Uso de redes sociales y comunicación directa
La nueva derecha ha utilizado las redes sociales para difundir su mensaje sin la intermediación de los medios tradicionales. Trump, por ejemplo, ha hecho de su comunicación en redes una herramienta clave para mantener su base movilizada. En Europa, estrategias similares han permitido a estos movimientos esquivar la censura mediática y llegar directamente a sus votantes.
¿Hacia dónde se dirige la política global?
El panorama político actual sugiere que el auge del populismo derecha no es un fenómeno pasajero. La reelección de Trump podría marcar un punto de inflexión en la política mundial, con implicaciones tanto para Estados Unidos como para Europa. La pregunta clave es si estos movimientos lograrán consolidarse en el poder a largo plazo o si surgirán nuevas formas de oposición capaces de contrarrestarlos.
En cualquier caso, la transformación de la política en una lucha identitaria ha cambiado las reglas del juego, y el impacto de esta nueva era seguirá definiendo el futuro de nuestras sociedades.
Descubre más desde Revista Fizuras
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.