Megapuerto de Chancay: El nuevo hub logístico de Sudamérica y el liderazgo del Estado peruano en las inversiones y el desarrollo económico sostenible
«El Estado peruano lidera este proyecto soberano para maximizar beneficios nacionales y fomentar la integración global bajo una mirada rectora», afirma Julio Demartini, director ejecutivo de la Autoridad Nacional Autónoma del Megapuerto de Chancay.
Lima, septiembre 2025.- Julio Demartini, en su rol como nuevo director ejecutivo de la Autoridad Nacional Autónoma del Megapuerto de Chancay, subraya el liderazgo rector del Estado peruano en este terminal portuario, posicionándolo como un catalizador para el crecimiento económico regional y un proyecto soberano que defiende los intereses nacionales mientras fomenta la integración global bajo un control peruano estricto
A diez meses de su inauguración en noviembre de 2024, el Estado peruano ha establecido la Autoridad Nacional Autónoma del Megapuerto de Chancay, mediante el Decreto Supremo N°037-2025-PCM, para ejercer un liderazgo integral en la regulación, entrega de licencias y articulación multisectorial, maximizando los beneficios sociales y económicos para el país. Esta entidad estratégica interviene directamente en las zonas de influencia del terminal, directa en los distritos de Barranca, Huaral, Huacho, Chancay y Aucallama; indirecta en Lima Metropolitana, incluyendo Ancón y el puerto del Callao; para impulsar el desarrollo económico y social sostenible. Bajo la dirección de Demartini, la Autoridad vela por la ejecución ordenada de inversiones, coordinando con todos los niveles de gobierno y el sector privado, previniendo desórdenes urbanos ante un esperado crecimiento poblacional y asegurando que el puerto genere prosperidad inclusiva para comunidades locales.
Este megapuerto no es solo una infraestructura; es el detonante para corredores económicos clave en minería, agroexportación y clusters productivos innovadores. Para consolidarlo como polo de desarrollo, ofrecemos oportunidades de inversión atractivas con regímenes tributarios competitivos, inspirados en experiencias globales como el 0% inicial de impuestos a la renta para empresas emergentes, escalando gradualmente, en contraste con modelos de la OCDE», afirma Demartini. En debates recientes del Consejo de Ministros, se priorizó esta aproximación para atraer capital privado masivo y activar un desarrollo industrial sostenible. «Países en vías de crecimiento como Perú deben aprender de lo global: el 0% inicial es clave para transformar la región en un hub logístico potente, rompiendo barreras burocráticas e integrando enfoques territoriales y sociales que beneficien a comunidades vulnerables», añade.
Lejos de abrir puertas a una exportación china descontrolada que «se lleve productos e invada el mar», como han sugerido algunos medios extranjeros, esta entidad toma las riendas para alinear todas las operaciones con los intereses nacionales. Así, Chancay se convierte en un hub colaborativo que fortalece lazos con Asia, ofreciendo una ruta más eficiente que el Canal de Panamá como el tercer puerto más competitivo de América, mientras defiende la soberanía económica y promueve el comercio regional en las zonas de influencia, junto a actores principales.
En términos económicos, los impactos ya son tangibles y prometedores. Durante su fase de pruebas, (noviembre de 2024 a abril de 2025), el puerto generó una contribución fiscal de 280 millones de soles, aproximadamente 75 millones de dólares, demostrando su potencial inmediato. Con la licencia operativa otorgada en junio de 2025, se proyecta que alcance los 4.500 millones de dólares anuales, equivalente al 1,8% del PBI peruano, más miles de empleos directos e indirectos. Hacia el 2030, el impacto acumulado podría superar los 22.500 millones de dólares, considerando un crecimiento gradual desde el 0,3% inicial hasta el 1,8% pleno. A diez años, las proyecciones conservadoras indican un rédito económico sostenido de hasta 45.000 millones de dólares, alineado con la demanda asiática de productos agropecuarios y mineros (superiores a 50.000 millones de dólares anuales), elevando el PBI peruano en 2 a 3 puntos porcentuales anuales y reconfigurando la economía nacional hacia un modelo exportador diversificado.
La Autoridad gestiona esta inversión extranjera mediante un plan de desarrollo económico y urbano estratégico, asegurando que el primer puerto inteligente y automatizado de Sudamérica beneficie a toda Latinoamérica como oportunidad transformadora para toda la región.




