Posfacio del libro “Bolivia: del golpe de estado de 2003 a la narcodictadura” de Hugo Balderrama
Hugo Balderrama está fuertemente comprometido con su nación y para muestra Bolivia, mi patria secuestrada. Noes fácil encontrar observadores que prosigan por un terreno sinuoso, que desafíen o – al menos – cuestionen mitos o “vacas sagradas” de un país. La aportación fundamental de este libro no solo pasa por describir o conectar acontecimientos históricos, sino que genera diferentes hipótesis que inspiran el pensamiento crítico del lector. Hugo analiza la política boliviana y conecta sus vértices para darle sentido a una realidad que muchas veces se ve sobrepasada por sus propias contradicciones.
Hugo utiliza un hilo conductor para explicar el por qué y el cómo es la política boliviana moderna, que tiene su influencia en sucesos históricos como la Revolución Cubana o la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas, y concluye, en la actualidad, con un análisis de las políticas económicas del presidente Luis Arce Catacora. No solo subraya el influjo externo que recibe el país, ya sea ideológico o geopolítico, también describe cómo ha desarrollado mecanismos para incidir en la política internacional con acciones o relatos comprensibles desde el análisis del andamiaje político boliviano.
Las revoluciones o los cambios profundos no nacen de la noche a la mañana, estos se incuban en la oscuridad, y requieren un esfuerzo intelectual sólido que se constituya en la base fundamental y guía de toda acción política futura. Además, toda investigación que no busca denigrar a los actores políticos, expone realidades a luz de un juicio racional – una antítesis – que se contrapone a la tesis dominante. Hugo es sincero en su análisis – aunque confrontativo con el pensamiento convencional – permitiendo que su libro se convierta en un punto de referencia para cualquier persona interesada en la política boliviana.

Balderrama se ha dado la tarea de simplificar y recopilar diversos tipos de variables y sucesos en la historia de Bolivia para dar un solo mensaje: las cosas se pueden hacer mejor. Apunta a que los intereses partidistas, elitistas e ideológicos momentáneos no pueden triunfar sobre políticas de estado desarrolladas por un amplio espectro de criterios. Los políticos y analistas conversan sobre el pasado y futuro de Bolivia, pero desplegar grandes cambios sólo es posible con propuestas concretas obtenidas en un examen de la realidad.
Este libro examina el tipo de cimiento sobre el que esta nación se ha construido y se sostiene – sobre todo – pone énfasis en el gradodedecadenciaenelqueha entrado por la falta de soluciones estructurales. Además, pone de manifiesto la existencia de una ventana de oportunidad para impulsar un giro de 180 grados en las políticas del país y en el enfoque predominante de la política tradición, que permita modificar las condiciones sociales e institucionales teniendo a la “política y los políticos” como instrumentos.
Los jóvenes son el futuro y, por lo tanto, los herederos de las buenas o malas obras de aquellos que los preceden. Cuando nuestros contemporáneos se hagan responsables y rindan cuentas de sus acciones, algo que no es sencillo porque los tiempos son difíciles para aquellos que solo quieren conservar el “poder por el poder”, visualizamos una senda en el horizonte. En todo caso, y si lo anterior no es suficiente, hace falta recordar las palabras de Maquiavelo (1971, p. 131) [1]: “como la fortuna varía y los hombres se obstinan en proceder de un mismo modo, serán felices mientras vayan de acuerdo con la suerte e infelices cuando estén en desacuerdo.”
(1) Maquiavelo, N.(2010). El Príncipe. Alianza Editorial, Madrid.
- El libro Bolivia: del golpe de estado de 2003 a la narcodictadura de Hugo Marcelo Balderrama, editado por el Instituto Interamericano de la Democracia (2023), cuenta con una “versión romántica” con el título “Bolivia, mi patria secuestrada” (2023) lanzada en Cochabamba el 15 de septiembre de 2023.
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