Es preciso recordar que mientras se hunde el barco sigue la narrativa de que nuestro país tiene la inflación más baja de la región. Lo que no se menciona es que es a costa de las subvenciones que están consumiendo los pocos ingresos que tiene nuestro país sumado a un gasto publico elefantiásico; es lindo ser presidente cuando hay dinero para poder repartir ya que se vive en una quimera que mesiánicamente donde se llega se puede obsequiar una canchita e incluso una posta sanitaria, incluso incrementos salariales entre otras dádivas de emperador.
Ahora solo queda mantener la música para cuando con el barco comencemos a hundirnos. Y como en cualquier enfermedad del ser humano, existen síntomas que nos dan a entender que es preciso buscar un salvavidas. Comenzamos con la escasez de dólares, lo cual a pesar de querer vender publicitariamente que es cuestión de especulación, el ciudadano de a pie es sabio y busca salvataje con una divisa que no perderá valor en el tiempo. Ya vivimos un corralito al no poder obtener nuestros dólares de la banca privada, salvo que sea condicionada a un cambio preferencial que le llaman o más aun a un agotamiento por retiro cien dólares diarios hasta que desistas de retirar el fruto de tu trabajo a costa del tiempo que requiere recuperarlo o trabajar para seguir ganándolo, en economía le llaman costo de oportunidad.
Los prestamos al igual que los botes de rescate están llegando. Pero ahora le llaman prestamos internacionales, bonos del tesoro e impuestos a las grandes fortunas u otro que la imaginación alcance en el Ministerio de Economía. Precisamente al igual que en la película no hay manera que podamos salir ilesos todos del barco, ya que algunos se están viendo en la difícil situación de abandonar el barco por que no encuentran manera de mantenerse salvaguardados, otros aun buscan llevarse todo lo posible que queda antes del desastre.
En el año 2006 nos vendieron una idea la cual tenia que llevarnos a ser la envidia económica y moral de la región. Al parecer estamos por el buen camino, un país que llegó a beneficiarse con el precio internacional que por segunda vez en toda su historia tuvo ingresos astronómicos no llego a ni siquiera a cambiar de categoría como emergente y nos quedamos en desarrollo. De la misma manera moralmente entramos romanizando la corrupción y el prebendalismo en su máxima expresión, siendo el objetivo tener una carretera la cual se puede bloquear para poder generar una exigencia y ganar un privilegio, los principios que trabajando y estudiando eran garantía de un futuro cambio a ser dirigente campesino o sindical, para generar una fortuna económica mucho más rápida que la meritocrática de formación universitaria.
El barco se hundía en los años ochenta después de una dictadura militar y ahora el barco nuevamente se hunde con un gobierno y su única excusa es, “es culpa del golpe de estado”, cuarenta y cinco años después cambiaron los actores, pero fueron los mismos resultados.
*Director de la Cámara de Industria, comercio y servicios de Cochabamba
**La Revista Fizuras no adopta posiciones colectivas. Las publicaciones sólo representan las opiniones de sus autores individuales.
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