Sayuri Loza es «una identidad fronteriza que busca establecerse en el centro de las radicalidades». Conecta el pasado con el presente, la heroicidad con la realidad, la crítica con la esperanza, motivada por sus múltiples identidades. Hija de un hombre blanco (Carlos Palenque) y una mujer aymara (Remedios Loza). Estudiada en Japón. Sayuriman, como se denomina, antagónica con la radicalidad, la falta de educación, el autoritarismo y la negación de la individualidad. Aboga para que cada individuo resalte frente a sus circunstancias, como su madre le inculcó.
El éxito de Palenque venía de no verse como un «político trascendental», en cambio sus seguidores lo tomaron como un «caudillo mesiánico», provocando la caída de Condepa (Conciencia de Patria) después de su muerte. Él abrió las puertas a Remedios Loza, la primera mujer candidata a la presidencia y jefa del partido nacional CONDEPA, pero «no estaba preparada para ser jefa, ni líder de un partido como ese», en el que se formaban grupos de poder. Sayuri lamenta que las mujeres se rodean «de grupos que las aconsejan, cuando en realidad las manipulan».

Aprueba el feminismo porque «la mujer siempre ha tenido un papel subalterno en la historia». Sin embargo, es contraria a que «estos movimientos tengan que ver con una identidad determinada», y que las luchas sean «una copia del feminismo extranjero». Sus reclamos no observan el estado de la sanidad boliviana, «las feministas no salen para mejorar el sistema de salud» no hay marchas, debates o foros donde se hable de esto «que debería ser lo primero», tampoco lo hacen por mejorar la educación. Le preocupa «que un movimiento válido como el feminismo se pueda convertir en una simple «performance (espectáculo)» destrozan pero no proponen nada nuevo».
Sayuri apunta que «todos somos profundamente políticos (…) desde que naces tienes que elegir tendencia». Pero los políticos manipulan las identidades con el dilema «izquierda vs. derecha» generando excesos y confrontaciones. Falsos ideales, cuando en realidad «quieren acceder al poder, robar todo, y quedarse eternamente para robar más». Las identidades son más complejas y necearías, sobre todo las fronterizas que «rompen malos entendidos, acercan y aglutinan». Señala que si no entendemos esta realidad los políticos se mantendrán en el poder sin cambiar la salud, la economía, la política y la justicia.

«Si el compadre (Carlos Palenque) estuviese vivo el MAS no habría existido.»
Evo Morales
No simpatiza con ningún partido y rechazó todas las ofertas para candidatear porque «no tienen futuro», o en el caso del MAS «la candidatura de Evo Morales era ilegal». El mundo partidista exige trabajar para los suyos y no por el «bien del pueblo (que somos todos)». Cree que renacer Condepa es un «anacronismo», y «jugar con trampa» porque «la gente votaría por la Condepa que murió». Solo estaría dispuesta a candidatear con su propio partido «atractivo y con nuevas propuestas».
Los partidos políticos no logran abarcar el ámbito nacional porque quieren «acólitos que se identifiquen identitariamente, racialmente, regionalmente con ello». Los caudillos tienen temor a perder estos seguidores, por ello «evitan crear propuestas nacionales». Tampoco la radicalidad permite «un proyecto nacional (…) necesitamos liberarnos de esos liderazgos tóxicos; de la mono identidad y de la identidad unidimensional (…) Si se quiere hacer un liderazgo nacional se lo tiene que elegir por la razón y por el amor, no por la emoción».
Solo Mariano Melgarejo o Manuel Isidoro Belzú tendrían éxito en la actualidad por su «valentía, fortaleza y populismo característico, además Belzu era bondadoso, aunque no está de moda».
Para tener éxito en la actualidad, como en el pasado, se debe «ser populista». Cuando Carlos Palenque entró en política, Gonzalo Sánchez de Lozada, Jaime Paz, y Max Fernández ya eran populistas. «No es que (Palenque) ha utilizado el populismo para entrar a la política, siguió las líneas populistas en la política». El populismo «siempre va a funcionar en un país donde no hay educación, y espíritu crítico», ya que no se discierne correctamente entre las propuestas. En Bolivia «el populismo es la fórmula para acceder al poder».
Evo Morales, uno de los cinco mejores presidentes, y segundo presidente indígena, después de Andrés de Santa Cruz, es una figura romántica que vende; «un rostro indígena que venía desde abajo» y que mostró la cara oculta del país. «Amamos el caudillismo; nos encanta el hombre pequeño que logra convertirse en un gran hombre». Además, tiene un trabajo de marketing porque «hay grupos a los que les conviene mostrar a un indígena en el poder». Sayuri espera que más indígenas lleguen al poder.

También explica que el caudillismo es una patología de la política boliviana debido a la falta generalizada de autoestima, cuando «uno se siente insignificante, necesita algo grande; un etnia, una raza, un jefe, un líder. Ahí es cuando surgen estos caudillos, buscando ser parte de algo grande (…) El caudillo asustado, miedoso, esta tan perdido como el insignificante que necesita un caudillo, busca hacer una simbiosis con su seguidor; yo lo sostengo, el me sostiene». Esto llegará a su fin en el momento que entendamos que «no existen mesías», y con un cambio de autoestima.
Para ella «el MAS como el MNR han cambiado la historia, porque lograron cambios que otros gobiernos no». Como el impuesto a los hidrocarburos o la visión identitaria de las 36 naciones, aunque en detrimento de la identidad nacional. Le preocupa que los cambios no generen mejoras, «hacemos cambios en lo superficial y no en la matriz». El MAS tuvo una oportunidad de lograr mejoras con su mayoría absoluta y legitimidad conseguida en 2006.
Le duele que no existe una inclusión de los indígenas, «hay un uso, como siempre ha habido». Las comunidades están «en crisis y ya no existen», se van a las ciudades para ser «sindicalistas», e imitan a los «los k ́aras (blancos)»; manipulan, obligan, y hacen votar por unos. No mejora su condición de vida, se pierden sus lenguas y sus principios se olvidan; el cambio regular de autoridades o el cuidado de áreas protegidas. Cree que el desarrollo económico generará una inclusión real, porque sin una materialidad fortalecida, difícilmente se forja «tu identidad, tus visiones, o lo indígena».
«Amamos el caudillismo; nos encanta el hombre pequeño que logra convertirse en un gran hombre»
Sayuri Loza

Existe la identidad boliviana «pero nos damos cuenta muy tarde», cuando nos piden el pasaporte para ingresar a otro país; «te señalan; eres boliviano, en ese momento te das cuenta». «Incluso los Aimaras, que están tan orgullosos de ser Aimaras, son totalmente diferentes a los Aimaras ecuatorianos». Esto se resuelve «conociendo y viajando», que solo es posible con la mejora de la economía. Los bolivianos no salen, y cuando salen se van a lugares conocidos.
«En Bolivia el racismo es el pretexto», en realidad son «heridas que no hemos sanado (…) Si Bolivia fuera racista no le habría dado el tercer lugar a Condepa, cuando Remedios Loza fue candidata a la presidencia» tampoco le habría dado la presidencia a Evo Morales, ni existiría la emergente burguesía chola o aymara». Con una economía dinamizada «la gente empieza a tener dinero y, les aseguro, que racismos, piel, se olvidan». Explica que «el capitalismo es, incluso con gobiernos socialistas, la respuesta»rompe esa jerarquía y, cuando tienes plata, puedes moverte (socialmente)».
Hubo fraude en las elecciones de noviembre de 2019, «no pueden tapar el sol con un dedo», además la candidatura de Morales «era ilegal». Pero observa que en las movilizaciones hubieron acciones típicas de un golpe de estado. Por ejemplo, el ingreso de Camacho al palacio puede ser entendido como una «toma simbólica del poder», o su participación con tres ministerios en el gobierno transitorio. Sin embargo, toda la figura de golpe de estado «se atenúan con la presencia del parlamento».
«En Bolivia el racismo es el pretexto», en realidad son «heridas que no hemos sanado».
Sayuri Loza
«Esta cuestión golpe / no golpe no es algo que valga la pena discutir porque se ha llegado a un acuerdo y ha habido elecciones». Esta convencida de que hubo fraude pero también esta convencida de que es hora de moverse y avanzar, «no hay que dejarnos llevar por cuestiones políticas». Para salir de este estancamiento propone observar la historia; «hemos perdido territorio y el mar por pelearnos entre nosotros», y comprender la realidad del país, que se encuentra a la cola en muchos rubros. «Queremos seguirle dando importancia a un partido político, sea cual sea, en lugar de darle importancia al futuro de nuestros hijos».
La victoria de Luis Arce Catacora se debe a que Jeanine Áñez dejó un «mal sabor de boca». Aunque fue crítica con el pasado, su gobierno fue «más corrupto y más anti-indígena», además se lanzó como candidata a la presidencia cuando su mandato transitorio era otro. Las clases medias optaron por Arce con el fin de «preservar su estatus económico» ya que relacionan al MAS con los «años de bonanza y estabilidad». Además Añez se convirtió en un «chivo expiatorio», en el imaginario colectivo hay masacre y muerte, que hasta el día de hoy no se aclara, ni se investiga porque ya se ha negociado.
Concluye que la política en Bolivia está «agotada». No hay visiones ni propuestas nuevas, tampoco hay una propuesta nacional. El MAS «no está dando ninguna señal», sigue con la misma retórica «quinientos años, lo indígena, la izquierda, el Fidel Castro, el imperio, etc.». La oposición habla de los «catorce años, la corrupción, y de que Evo Morales es un pedófilo», es decir buscan un enemigo común para que se vote por ello, y cuando tienen el poder «tranzan con las mafias grandes de empresarios, sindicalistas, narcotraficantes, co-
La victoria de Luis Arce Catacora se debe a que Jeanine Áñez dejó un «mal sabor de boca». Aunque fue crítica con el pasado, su gobierno fue «más corrupto y más anti-indígena», además se lanzó como candidata a la presidencia cuando su mandato transitorio era otro. Las clases medias optaron por Arce con el fin de «preservar su estatus económico» ya que relacionan al MAS con los «años de bonanza y estabilidad». Además Añez se convirtió en un «chivo expiatorio», en el imaginario colectivo hay masacre y muerte, que hasta el día de hoy no se aclara, ni se investiga porque ya se ha negociado.
Concluye que la política en Bolivia está «agotada». No hay visiones ni propuestas nuevas, tampoco hay una propuesta nacional. El MAS «no está dando ninguna señal», sigue con la misma retórica «quinientos años, lo indígena, la izquierda, el Fidel Castro, el imperio, etc.». La oposición habla de los «catorce años, la corrupción, y de que Evo Morales es un pedófilo», es decir buscan un enemigo común para que se vote por ello, y cuando tienen el poder «tranzan con las mafias grandes de empresarios, sindicalistas, narcotraficantes, cocaleros, etc.».

Sayuri Loza Historiadora, bailarina, interprete, diseñadora y artesana. Archivo histórico del canal de televisión RTP @sayuri.loza
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