
Mario Eduardo Galindo Soza
DOCTOR EN CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS, DOCTOR EN CIENCIA POLÍTICA Y RRII Y DOCENTE UNIVERSITARIO
Francis Fukuyama[1], fue el primero en plantear que ya no había ideología en el mundo post caída del muro de Berlín. El mismo concepto de Ideología tiene una historia tortuosa, que relata muy bien Terry Eagleton en su libro Ideología[2].
La Ideología, entendida genéricamente, como el conjunto de valores, principios y creencias, especialmente filosófico políticas, que buscan un propósito, enfocado en una forma de vida en sociedad y un tipo de configuración del poder; tiene, sin embargo, distintas acepciones. Eagleton señala que la clave está en las estrategias ideológicas. Que las mismas evolucionaron de Lukács a Gramsci y de Adorno a Bourdieu; de Shopenhauer a Sorel y de Marx a Weber, hasta Hayek.
En una obra excelente[3], el politólogo mexicano Jesús Silva-Herzog Márquez analiza a varios pensadores y teóricos de la política, en la que muestra como éstos eran o híbridos o heterodoxos, eclécticos o contemporizadores, del poder. Es decir; por ejemplo, Norberto Bobbio, lo describe como un teórico de la democracia, que intenta conjugar la democracia liberal con el socialismo; Isaiah Berlin, filósofo político, que busca conllevar la libertad en un ámbito liberal como en un ámbito de poder social; Carl Schmitt que fue un demócrata, alineado al fascismo en Alemania en la época de Hitler, pero desde una óptica normativa, y por ende, institucionalizada; por dar tres ejemplos. Es decir, teóricos que buscan conciliar derecha e izquierda, liberalismo y socialismo, con una posición intermedia, interideológica o superando reduccionismos ortodoxos.
Inclusive en ideologías de tipo discursivo, como el populismo, hoy nos encontramos ante realidades como el populismo norteamericano de ultraderecha nacionalista de Donald Trump o de Europa en países como Dinamarca, Hungría, Francia o Austria, con dos macrotemas, que son política nacional proteccionista y paternalista, incluyendo moralidad, creencias, seguridad y rechazo a los migrantes[4].

Por otro lado, la ideología de izquierda, predominante en Latinoamérica, en la que, en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador, se manifiesta en reivindicaciones étnico culturales, nacionalismos antiimperialistas y reivindicaciones corporativas. Diferente al populismo clásico latinoamericanos como el peronismo argentino, el varguismo brasileño o el aprismo peruano, que era nacionalista puro, próximo al populismo de derecha, confundido a veces con éste, en el discurso y en sus políticas, como los variados ejemplos de la década de los 40’s y 50’s del siglo pasado.
Aquí también, bajo el discurso populista, derechas e izquierdas se ven confundidas. Esas diferenciaciones que Bobbio realiza[5], donde concebía que había distinciones claras, e incluso extremistas moderados en ambos bandos, con una díada que sobrevive y en busca de criterios más claros de distinción. Donde temas como la igualdad y desigualdad, o la libertad y la autoridad llevaban a lo que Bobbio llama una “estrella polar” en la que hay varios rangos de derecha e izquierda; hoy puede cuestionarse y debatirse a fondo.
Con todo ello, la desaparición de las ideologías está lejana. Por el contrario, se están complejizando, abigarrando y combinando, lo que lleva a confusiones y a orientaciones que van desde la democracia al autoritarismo, desde uno y otro ámbito ideológico.
La nueva izquierda se confunde con un neopopulismo que es pragmático en lo económico y aparece heterodoxo, entre el neo keynesianismo hasta el neoliberalismo, con rasgos de estatismo; mientras la nueva derecha aparece con prácticas proteccionistas prekeynesianas, combinadas con monetarismo y políticas sociales indefinidas.
La ideología ha invadido áreas como la cultura y la antropología. Así, ideologías indigenistas, indianistas y etnicistas, son parte de esta gama ideológica, que se entrelkazan con el interculturalismo puro con intraculturalidad de la mano, que es indigenismo; intraculturalidad en supremacía sobre la interculturalidad, como concepción indianista de la política; y respeto y aislamiento de la Nación-Estado de culturas étnicas, que buscan su preservación vía no contacto con la civilización o contacto limitado y bajo normas de los pueblos indígenas, especialmente amazónicos, que están en esta dinámica.
Las ideologías fragmentan, a las sociedades, pero más que todo, les dan la dinámica y la riqueza de libertad de pensamiento y de acción, que deben tener. El elemento clave es el de las condiciones en que esta diferenciación ideológica se da en la sociedad: si es en un ámbito democrático, tiene reglas de transparencia, ética y apertura, que permiten el factor básico que es la pluralidad. Pero si se presenta bajo formas de ideología única, autoritarismo, dictadura o concentración de poder, se elimina el factor que permite el libre tránsito y desarrollo de las ideas y por tanto de las ideologías.
Cada ideología aporta a la sociedad con propuesta e iniciativas que son base para la producción de políticas públicas, de métodos de administración pública y buen gobierno. Las políticas públicas son el conector entre gobierno y sociedad, por tanto, la correa de transmisión de la respuesta que los gobiernos dan a las demandas de la sociedad, demandas que se traducen en servicios públicos, productos colectivos y espacios de debate.
Un lugar común al analizar la ideología del MAS, es que el mismo respondía a diversas corrientes. Muchos analistas consideran que la ideología del MAS se acomodaba al auditorio que sus oradores tenían en frente. Era nacionalista cuando estaba en una reunión de oficiales del Ejército; era socialista en una reunión de dirigentes sindicales y obreros de la COB; era indigenista en una reunión con dirigentes campesinos e indígenas; era populista en concentraciones de El Alto con sectores populares de la población[6].
En las movilizaciones que se viven estos días, hay quienes sostiene que se han invertido los roles: una derecha que aparece defendiendo la democracia y una izquierda aferrada a prácticas autoritarias. Pero esta lectura es relativa, en tanto se puede considerar que, desde la perspectiva gubernamental, la intención de la derecha es más bien antidemocrática y la propia defensora del orden público. Esto muestra el enrevesamiento actual de las ideologías.

[1] Francis Fukuyama. El fin de la Historia y el último hombre. Planeta. España. 1992.
[2] Terry Eagleton. Ideología. Paidós. España. 1997.
[3] Jesús Silva-Herzog Márquez. La idiotez de lo Perfecto. Ed. FCE. México. 2010.
[4] Teresa Velásquez García Talavera. El populismo radical de derecha en Europa: discurso, apropiación de significantes y desplazamiento de significados. Revista DeSignis. Barcelona, España Vol. 31 pags 137-155. 2019.
[5] Norberto Bobbio. Derecha e Izquierda. Razones y significados de una distinción política. Ed. Taurus. Roma. 1995.
[6] Mario Galindo, Descriptores del Estado Plurinacional de Bolivia (2009-2017), CEBEM, La Paz. 2018.
Descubre más desde Revista Fizuras
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Comments 4